Siempre
que llegan unas elecciones, se dice que son importantes, que de ellas depende
nuestro futuro, que no es lo mismo votar a un partido o a otro, etc… Bien, pues
esta vez es verdad. Absolutamente cierto.
Mañana
—permíteme que me dirija a ti, lector— tienes una gran responsabilidad. Mañana
tu voto es vital para el futuro de este país. Y solo tienes dos opciones: puedes
votar a los que quieren cargarse del todo nuestro ya de por sí anoréxico estado de bienestar; o bien, puedes votar a cualquier otro partido.
Puedes votar a Rajoy y a su PP, esos que van a asfixiar
completamente la economía con sus políticas de austeridad ("apretarse el cinturón", lo llaman ellos), ahogando del todo la demanda de bienes y servicios,
motor económico de cualquier país; los mismos que pretenden convertir el mercado laboral en un sistema de esclavitud mediante una reforma que permitirá
el despido libre, con una indemnización casi simbólica; esos que están deseando eliminar completamente las prestaciones por desempleo, ese "agujero que se lleva todo el dinero"; esos que quieren liquidar la educación pública,
convirtiéndola en un negocio que solo podrán permitirse unos cuantos, los más ricos,
sobre todo en el nivel universitario; los mismos que quieren reducir las
pensiones hasta el punto de que la jubilación se convertirá en un absoluto calvario
cuando seamos mayores; y, sobre todo, esos que van a privatizar de facto la
sanidad, arrasando por completo nuestro sistema de salud pública hasta
convertirlo en un dispensario de cuidados paliativos, completamente saturado,
sin medios humanos ni materiales, en el que el paciente tendrá que asumir íntegramente
el alto coste de medicinas y tratamientos.
O
bien, puedes votar a cualquier otro partido. A cualquier otro, el que sea. O puedes votar nulo.
Quizás
tú pienses —ellos no paran de repetírtelo— que "hemos
vivido por encima de nuestras posibilidades", que "no podemos gastar más de lo que tenemos", que "hay que apretarse el cinturón". Pero, pregúntate
esto: ¿Para qué pagas tus impuestos, o cotizas a la Seguridad Social, si, a
cambio, no vas a poder disfrutar de un trabajo en condiciones sin miedo a que
te despidan cuando menos te lo esperes; ni vas a tener derecho a una prestación
cuando pierdas tu empleo; ni vas a poder, tú o tus hijos, recibir una educación
gratuita o, en el caso del nivel universitario, relativamente asequible; ni vas a ser
capaz de vivir sin excesivas preocupaciones económicas cuando llegue el momento
de tu jubilación; ni, sobre todo, vas a poder recibir una asistencia sanitaria
de calidad y gratuita cada vez que lo necesites, con tratamientos y medicinas
gratuitas o subvencionadas?
Dime,
¿para eso estás pagando tus impuestos y cotizando a la Seguridad Social? ¿Para
eso estás destinando una gran parte del precio de los bienes y servicios que
adquieres en pagar el IVA? ¿Para eso vas a mantener a un Estado que no va a
ocuparse de ti absolutamente para nada, salvo para seguir exprimiéndote más y
más cada día, hasta aplastarte de todo, mientras trabaja únicamente al servicio de la banca y del gran capital?
Piensa
todo esto muy bien mañana antes de votar. Piénsalo ahora. Reflexiona. ¿De
verdad quieres vivir en un país en el que vaya a desaparecer por completo el estado
de bienestar del que aún disfrutas? Mira a tu alrededor, mira lo que está ocurriendo en las comunidades en las que
gobierna el PP. O fíjate en la situación en la que se encuentran aquellos
países cuyos votantes también decidieron castigar a sus Gobiernos en su
momento y colocar al timón a ultraliberales de derecha: mira lo que está pasando, por ejemplo, en Portugal o en Reino Unido. Fíjate bien
en lo que ocurre cuando los votantes acuden cabreados a las urnas, sin pensar
en las consecuencias. Piénsalo. Piénsalo bien. Reflexiona.
Déjame
que te sea sincero, amigo. Si eres parado, mileurista o pensionista, y mañana
vas a darle tu voto a Rajoy, perdona que te lo diga, pero eres un auténtico
idiota. Y mereces todo lo que te va a pasar.
Y,
si además de ser parado, mileurista o pensionista, esta es la primera vez que
vas a votar al PP, o bien, —y esto es más grave— hasta ahora siempre habías
votado al PSOE, entonces, y disculpa que te diga la verdad, además de un
auténtico idiota, eres subnormal profundo. Y no solo te mereces todo lo que te
va a pasar, sino que además me alegraré enormemente de que te ocurra. Por
imbécil. Por idiota. Por subnormal.
Si quieres castigar al PSOE porque consideras (como lo hago yo) que ha abandonado su ideología socialdemócrata de centroizquierda para abrazar el neoliberalismo de derechas, vota entonces a formaciones políticas a la izquierda de aquel, como IU o Equo. Pero, bendito subnormal, ¿para huir del neoliberalismo del PSOE, de verdad te quieres refugiar en el ultraliberalismo de extrema derecha del PP? ¿De Guatemala a Guatepeor? ¿En serio?
Mañana,
querido amigo, no se trata de castigar en las urnas a
Zapatero por su pésima gestión. Se trata de decidir cómo quieres que sea
el futuro de tu país. Tu futuro. Piénsatelo muy bien antes de castigarte, en
realidad, a ti mismo y a los tuyos.